El proceso habitual cuando trabajo el diseño de una cubierta para Astiberri Ediciones consiste en adaptar al castellano el diseño original del título en cuestión. Algunos ejemplos recientes de esto que comento serían las cubiertas de El destino del artista, Paul se muda o La infancia es el infierno, en las que, con un ejemplar de la edición original en una mano y los materiales correspondientes en la otra, preparo una traslación fiel de lo que sus autores y editores idearon originalmente.
No obstante, hay ocasiones en las que he de preparar un diseño nuevo para la cubierta de un título ya publicado previamente en el extranjero, ya sea porque no nos pueden facilitar los materiales que utilizaron para la cubierta o, como en los tres casos que comentaré a continuación, el diseño original no nos termina de convencer o encajar dentro de la línea editorial de Astiberri.
Empezaré por el más reciente. El gourmet solitario de Jiro Taniguchi y Masayuki Kusumi es uno de los títulos que Astiberri publicará a finales del presente mes de agosto, y el primero firmado por ambos autores que se incorpora al catálogo de la editorial. Para su portada recibimos la ilustración con la que este título se presentó en países como Italia o Francia, pero con una caja de color en su esquina superior izquierda que limitaba y afeaba bastante su diseño: no había más remedio que colocar ahí el título de la obra y el nombre de sus autores, y yo no terminaba de verlo claro. Teniendo esto en cuenta, hablé con la gente de Astiberri y les propuse esta otra opción que podéis ver a continuación.

Para ella seleccioné un par de viñetas de la obra dándoles color tal y como aquí podéis ver y organizándolas para establecer cierto juego de miradas entre el solitario personaje protagonista y la comida de la viñeta inferior, en clara alusión al título de la obra y separando ambas escenas por una caja en la que enmarqué el resto de información necesaria, título y nombre de los autores. La cubierta desplegada, incluyendo su lomo, contraportada y solapas, podéis verla aquí.
Otra de las cubiertas que he diseñado recientemente para Astiberri es la de Ensalada de Niza, de Edmond Baudoin. Las portadas originales de las obras de Baudoin suelen ser viñetas ampliadas del interior de cada título, y hasta la fecha habíamos mantenido el diseño original de las mismas excepto en Los cuatro ríos, cuyo diseño francés formaba parte de una colección literaria y para ella terminé preparando uno nuevo. En el caso de Ensalada de Niza, la portada original no nos parecía demasiado atractiva y opté por buscar alguna otra viñeta que pudiera servirnos como portada.

Diseñar una portada de un título de Baudoin es algo bastante agradecido ya que sus tebeos están llenos de viñetas que pueden funcionar perfectamente como portadas: basta dar con el dibujo adecuado y buscar una composición que funcione. El resultado fue el que podéis ver sobre estas líneas, una portada que prioriza la ilustración frente al peso del título en cubierta y para cuya composición me apoyé también en el uso del color tal y como en ella podéis ver, buscando conseguir una portada llamativa que destacase en las librerías. Antes de enviarla a imprenta le pasamos una copia a Baudoin, quien nos escribió un par de mensajes de respuesta en los que se mostraba bastante entusiasmado con el resultado. Ésta es la mejor recompensa que uno puede tener cuando diseña una cubierta: que el autor de la obra termine felicitándote por el resultado. La cubierta desplegada podéis verla aquí.
Como veis os estoy explicando parte del proceso de realización de las portadas sin mostraros diseños o bocetos previos. El motivo es que no suelo conservar nada de esto, dado que tan sólo aboceto en papel un rápido esquema de cómo voy a componer cada portada y a partir de ahí comienzo a trabajarla directamente en pantalla, hasta dar con el resultado que me convence. No obstante, hay ocasiones en las que la portada que yo doy como buena no es la que termina publicándose: éste fue el caso de otro título reciente de Astiberri, Operación Muerte de Shigeru Mizuki.

La que veis aquí arriba no es la portada que acabó teniendo Operación Muerte, sino la primera que diseñé para este título. Me gustaba ya que, en mi opinión, refleja bastante bien el tono de la obra, con esos soldados saliendo de la oscuridad y el personaje principal sosteniendo en la mano esa inquietante espada, un dibujo que combina, además, el estilo “realista” que presenta algunas viñetas de la obra con lo “caricaturesco” del rostro de los personajes. En Astiberri gustó esta propuesta, pero cuando la enviamos a los editores extranjeros para que nos dieran su aprobación nos respondieron que a Mizuki no le gustaba y que probáramos otra cosa.

Nuestra respuesta fue la portada que podéis ver sobre estas líneas, que si bien a mí no me terminaba de gustar tanto como la primera, sí me parecía una portada bastante llamativa. Para ella utilicé una de las viñetas más “realistas” a las que aludía en el anterior párrafo, pero la respuesta de Mizuki fue la misma: tampoco le gustaba. En esta ocasión los agentes que andaban ejerciendo de intermediarios entre Astiberri y Mizuki nos explicaron que prefería una portada que no resultase tan cruda, que no mostrase de forma tan clara que se trataba de un tebeo de guerra.
Comencé a repasar de nuevo todo el libro en busca de alguna otra viñeta que pudiera funcionarnos como portada, pero el tiempo se nos echaba encima y yo no daba con ninguna que me gustase, de modo que terminamos optando por utilizar la misma viñeta que Cornélius había utilizado para su edición de Operación Muerte manteniendo el juego de blancos, negros y rojos que había planteado en los diseños anteriores.

En esta ocasión preparé cuatro opciones diferentes. Astiberri eligió la segunda, aquella en la que la silueta queda sobre fondo rojo con el título de la obra y el nombre de su autor calados en blanco, y tras su envío a los editores extranjeros acabamos recibiendo finalmente su aprobación. El diseño completo de la cubierta podéis verlo aquí.