Evitar la monotonía en la que deriva cualquier viaje a IKEA no es fácil, excepto si llegas allí en buena compañía y con un teléfono móvil con cámara guardado en el bolsillo. El lunes pasado salí de excursión con Carlos Vermut, Mireia Pérez y Alba Diethelm a uno de los supermercados del hogar que los suizos suecos tienen distribuidos por el extrarradio madrileño: el resultado fue unos cuantos muebles que esperamos que nos entreguen hoy y ¿Qué significan los símbolos?, un documental improvisado acerca de sillas que viajan en el tiempo y solteras de 30 años.

Este fin de semana estaré firmando tebeos en Barcelona, en las siguiente coordenadas:
VIERNES 4 DE MAYO
FNAC Triangle. A partir de las 19:00.
SÁBADO 5 DE MAYO
Salón del Cómic – Stand de Astiberri. De 12:30 a 14:00.
Salón del Cómic – Stand de El Jueves. De 17:00 a 20:00.
Firmaré cualquiera de mis libros y en cualquier superficie que admita la tinta de mis rotuladores. Esto incluye folios, camisetas, guías de teléfono, post-its de colores y piel humana. Preferiblemente piel humana femenina. Preferiblemente de cintura para arriba.

Esta tarde estaré con mis buenos amigos Paco Alcázar y David Sánchez firmando y dedicando ejemplares de nuestros últimos libros en la librería Panta Rhei a partir de las 19:30, dentro de la programación de La noche de los libros. Aunque nosotros no lo sabemos todavía, ésta es la primera de las muchas firmas que en el futuro haremos a tres bandas y seis manos, como demuestra el documento gráfico que me envía un fan que todavía no ha nacido desde el año 2052. Mi consejo, por tanto, es que no te pierdas este momento histórico del que hablarán decenas de generaciones venideras.
Después de 85.12.30 me apetecía escribir y dirigir una historia con diferente tono, localizada en exteriores y sin diálogo entre personajes. El resultado lo podéis ver aquí arriba y se titula Tengo que matar a María, un cortometraje que no existiría sin la ayuda de Rocío León (a quien podéis ver en pantalla grande este mismo fin de semana en los dos pases de Diamond Flash), Lorena Iglesias (acabo de darme cuenta de que Tengo que matar a María podría ser perfectamente una precuela de su Brindis con abejas) y Pedro Toro (quien no es la primera vez que me presta su voz).
Los agradecimientos van para Óscar Palmer por traducir los textos al inglés, para Héctor Garrido por ceder su cara para el cartel que dibujó David Sánchez, para Carlos Vermut por prestarme su juego de llaves, para el Paco Alcázar músico que me echó una mano con un sonido que finalmente no incluí (¡pero que me guardo para otra ocasión!), para Xabi Tolosa por ponerme en contacto con Lorena y para Christian Osuna, que me descubrió la azotea del Círculo de Bellas Artes de Madrid poco antes de que me decidiera a matar a María. Y sobre todo a Alba Diethelm, por ser la mejor ayudante de dirección del mundo aunque ella prefiera el título de obstáculo de dirección.